Pin0ch0 3D: NIR (Parte 2 de 4)
🪄✨ Continuamos con la segunda entrega de
Una historia donde la resina fotopolimérica guarda memoria y un chip NPU de inferencia rápida aprende a soñar.
📖 Parte II de IV.
Los datos se encuentran con las tradiciones y las primeras preguntas existenciales.
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PARTE II: LA EDUCACIÓN NAVIDEÑA
Los siguientes días fueron extraños y maravillosos a partes iguales. Cada mañana, Gepeto bajaba al taller y encontraba a Pin0ch0 exactamente donde lo había dejado, con los LEDs azules brillando pacientemente. El muñeco había pasado las noches procesando información: analizando miles de películas navideñas, leyendo literatura sobre la festividad, estudiando patrones de comportamiento humano durante las celebraciones.
Pero comprender datos no era lo mismo que entender emociones. La mañana del 20 de diciembre, Gepeto subió a Pin0ch0 al piso principal. El muñeco caminaba con movimientos fluidos pero ligeramente rígidos, como si estuviera aprendiendo a usar su cuerpo.
Pin0ch0 se acercó, examinándolo con sus LEDs brillantes.
Gepeto sonrió.
Pasaron la mañana decorando el árbol. Gepeto le enseñó a Pin0ch0 a colgar bolas de colores, a envolver guirnaldas alrededor de las ramas, a colocar una estrella en la punta. Pin0ch0 ejecutaba cada tarea con precisión matemática, calculando el espacio óptimo entre cada adorno. Cada bola quedaba exactamente a 12,7 centímetros de la siguiente. Las guirnaldas formaban espirales perfectas. El resultado era impecable pero, de alguna manera, carecía de alma.
Pin0ch0 inclinó la cabeza, procesando.
Los LEDs parpadearon varias veces. Luego, Pin0ch0 movió una bola roja tres centímetros a la izquierda, rompiendo la simetría.
Por la tarde, Gepeto puso música navideña. Villancicos tradicionales españoles, Raphael, David Bisbal, pero también el Messiah de Handel y música clásica. Pin0ch0 escuchaba con atención, analizando las estructuras melódicas, las armonías, las letras.
Gepeto parpadeó, sorprendido por la conexión.
El 21 de diciembre, Gepeto intentó enseñarle a Pin0ch0 sobre los regalos de Navidad.
Pin0ch0 procesó esto durante varios segundos.
Gepeto le enseñó a envolver regalos. Pin0ch0 lo hacía con precisión absoluta: cada pliegue perfecto, cada trozo de cinta adhesiva exactamente del mismo tamaño. Midió tres veces antes de cortar, dobló cada esquina en un ángulo de exactamente 45 grados.
Por la noche, mientras tomaban té —bueno, Gepeto tomaba té; Pin0ch0 simplemente lo observaba—, el viejo ingeniero le contó historias de Navidades pasadas. De cuando sus hijos eran pequeños y corrían escaleras abajo a las seis de la mañana para ver qué había dejado Papá Noel. De cuando María preparaba almejas en salsa verde con la receta secreta de su madre. De cuando toda la familia se reunía alrededor de la mesa, riendo, discutiendo, alegres.
Pin0ch0 escuchaba con atención absoluta, sus LEDs brillando constantemente. Gepeto notó que la intensidad de la luz azul variaba ligeramente según el tono emocional de las historias, aunque no estaba seguro de si era su imaginación.
No era una pregunta.
Los LEDs parpadearon suavemente.
Gepeto tardó un momento en responder.
Gepeto se rio a pesar de la tristeza.
Pin0ch0 se quedó en silencio durante casi un minuto completo.
La pausa se extendió, pesada, en el salón.
La pregunta cayó en el salón como una piedra en un estanque, creando ondas de silencio.
Los LEDs brillaron con una intensidad nueva, casi ansiosa.
Gepeto sintió que la saliva se le atragantaba en la garganta.
Pin0ch0 no dijo nada más esa noche. Simplemente se quedó allí, sentado frente a Gepeto, con sus LEDs azules brillando suavemente en la oscuridad del salón, mientras fuera la llovizna atlántica seguía cayendo sobre A Coruña y las luces de Navidad titilaban en las calles vacías.
Escrito por Eitán el Mago
Parte II: La educación navideña
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