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Mostrando las entradas etiquetadas como #vadereto

Cena en un ático con techo de vidrio

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Tokio hoy. Sátira contemporánea sobre el Dunning-Kruger social relato · sátira contemporánea Cena en un ático con el techo de vidrio o sobre el Dunning-Kruger social ✦ ✦ ✦ Por fin es viernes y el cielo de Tokio luce tan vacío como siempre. Un grupo de amigos está reunido inaugurando un ático inmaculadamente blanco, no hay tabiques y el techo es de vidrio. Jaime, el anfitrión, acaba de abrir la puerta a un hombre de unos cuarenta que sostiene en la mano derecha una caja de bombones de marca blanca mientras mira perplejo a su alrededor. Tomás —¡Guau, Jaime, qué espacioso ático! Es tan blanco que si te quedas quieto mucho tiempo, te borra por falta de contraste. Así sin tabiques parece el garaje de mi edificio, solamente le faltan las líneas pintadas en el suelo. Jaime luce un jersey de cachemira sobre los hombros a modo de capa de superbrillo social. Jaime —Tan divertido como siemp...

Alicia en el país de las Matemáticas Democráticas

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Alicia llevaba 141 años, cinco meses y tres días en criogenización. Cuando la cápsula silbó y la escarcha se evaporó, la primera luz la cegó de forma que los ojos le dolieron tanto como una promesa electoral incumplida. Parpadeó. No recordaba su nombre, solo que había sido alguien de izquierdas. —Bienvenida, diputada Alicia —dijo una voz clara, precisa, como un teorema bien demostrado—. Has dormido lo suficiente para que tu país olvidara cómo sumar fracciones sin declararse la guerra. Alicia giró la cabeza. Flotando a su lado, con alas hechas de fractales que variaban continuamente y un vestido de unos y ceros luminosos, estaba el Hada de las Matemáticas. Su cabello lleno de polvo de algoritmos brillaba reflejando los LED ambientales. —¿Eres un hada? —preguntó Alicia. —Soy el Hada de las Matemáticas. Ven conmigo. Le tendió una mano translúcida. Alicia la tomó. El suelo desapareció y cayeron hacia atrás, como...

El mago de luz y la bruja de la niebla

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En un valle lleno de colores vibrantes habitaba un Mago de Luz. Su corazón era un cristal sin grietas y su magia, un faro sereno que devolvía claridad a los rincones sombríos. Iluminar era tan natural en él como respirar. En la cima de una montaña envuelta en sombras densas vivía una Bruja de la Niebla. Sus hechizos envolvían, ocultaban y desdibujaban los caminos. La niebla era su refugio y su esencia, tan inevitable para ella como el descenso del río hacia el mar. Al principio, el mago no comprendía. Él, que nunca ocultaba nada, se acercaba con la verdad desnuda y la claridad por bandera. La bruja lo miraba y suspiraba. —Eres tan luminoso… —murmuraba ella—. Tu luz me desnuda. No me deja ser yo misma. Otras veces le pedía que le contara sus miedos más profundos, prometiendo guardarlos en cofres sellados. Pero el mago intuía que ella no quería sanarlos, sino usarlos para espesar su propia bruma. Aun así, algo en él desea...

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