Alicia en el país de las Matemáticas Democráticas

Alicia llevaba 141 años, cinco meses y tres días en criogenización. Cuando la cápsula silbó y la escarcha se evaporó, la primera luz la cegó de forma que los ojos le dolieron tanto como una promesa electoral incumplida.

Parpadeó. No recordaba su nombre, solo que había sido alguien de izquierdas.

Alicia giró la cabeza. Flotando a su lado, con alas hechas de fractales que variaban continuamente y un vestido de unos y ceros luminosos, estaba el Hada de las Matemáticas. Su cabello lleno de polvo de algoritmos brillaba reflejando los LED ambientales.

Le tendió una mano translúcida. Alicia la tomó. El suelo desapareció y cayeron hacia atrás, como si la gravedad se hubiera vuelto opcional.

Fue un suspiro. Al abrir los ojos, estaban en el Hemiciclo de las Ciencias Exactas y Respetables Opiniones, abarrotado.

Alicia se escondió detrás de una columna con forma de raíz cuadrada.

El Ministro de Cohesión Numérica bramaba desde el estrado:

Un aplauso desordenado —sin seguir ningún compás, para no ser elitistas— sacudió el hemiciclo. El plato fuerte del día: el Teorema de Pitágoras.

La primera ponente, una joven con gafas de pasta y camiseta que decía «El orden de los factores sí altera mi producto», defendió tímidamente la fórmula clásica.

Blandiendo un compás en su mano izquierda, continuó:

La grada estalló. Una señora de «Cálculo para Todos» exigió:

Desde la esquina, el sindicato de «Mathtokers por la Simplificación» presentó su enmienda:

El debate se encendió. Llegaron discursos cada vez más delirantes: unos decían que el teorema era una construcción social para oprimir a los rombos; otros sugerían que el valor de c² debería depender del IPC de cada mes para ser «socialmente justo».

El Ministro retomó el micrófono, ajustándose la corbata.

El Hada de las Matemáticas suspiró junto a Alicia:

Alicia salió de su escondite y gritó para que todos la escuchasen:

Un ujier se giró con expresión amable y completamente vacía.

Nadie más se giró.

El Hada la tomó del brazo y le susurró:

Primera ronda

Se levantaron cuatro manos colectivas:

Opción A: Pitágoras tradicional (a² + b² = c²).
Opción B: Fórmula de la Redondez (los triángulos son círculos inmaduros).
Opción C: Medición con cuerda en la plaza del pueblo + referéndum local para elegir si la cuerda es de cáñamo sintético, nylon o lana reciclada.
Opción D: Dividir el triángulo en rectángulos pequeñitos, borrar visualmente lo que sobre y restar un 10 % por gastos de gestión.

El ministro anunció los resultados con solemnidad:

La señora de «Cálculo para Todos» se levantó indignada:

El mathtoker, defensor de la Opción D, apretó fuerte una goma de nata que sostenía en su mano derecha mientras murmuraba:

Segunda ronda (final)

Solo quedaban dos opciones en la papeleta:

Opción A: Pitágoras. La fórmula clásica, fría, exacta, de barbudos griegos elitistas.
Opción B: Redondez artística. Circunferencias, radios democráticos, hipotenusa prohibida por punzante, colonial y neoliberal.

Un diputado del Partido Circular intentó colar una enmienda de última hora:

El Ministro lo ignoró.

Tras un largo recuento simulado holográficamente por la IA, mientras todos merendaban sus batidos proteínicos de insectos macerados en zumo de soja, el ministro se acercó al micrófono y, sudando, anunció:

El hemiciclo estalló en aplausos desordenados. Alguien empezó a cantar «¡No más hipotenusas, no más hipotenusas!» mientras los cañones especiales de «fiesta de la votación» lanzaban confeti sobre los diputados y diputadas.

Alicia quiso protestar, pero el hada le tapó la boca suavemente con su mano mientras sonreía. Su sonrisa era tan exacta como π con infinitos decimales.

Las alas del Hada batieron con fuerza. La realidad se deshizo vaporosamente trazando una espiral que seguía el número áureo y Alicia cayó de nuevo en un profundo sueño.

¡CLAC! Golpeó la tapa de la cápsula con la cabeza.

Estaba despierta. De nuevo.

Frente a ella, un médico revisaba sus constantes.

Se incorporó con determinación.

Alicia en el país de las Matemáticas Democráticas
Un relato de Eitán el Mago

Comentarios

  1. Hola Eitán, ¡qué buena propuesta! Me encantó la sátira que has armado y que es reflejo de lo que hoy vemos en los gobiernos, un verdadero retroceso de la lógica. Has atrapado en tus líneas toda la estupidez que pulula en estos ámbitos, donde yo pienso que creen que los demás somos tontos y no nos damos cuenta. Me parece que Alicia tendrá que ponerse muy dura para rebatir a estos desquiciados. Abrazo fuerte.

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    1. Hola, Ana. Muchas gracias por tu comentario tan certero. Me alegra que hayas captado bien la sátira y ese retroceso evidente del sentido común en toda la sociedad que se refleja en nuestros representantes. Alicia tendrá que ponerse seria con lo del teorema, desde luego. Un abrazo fuerte de vuelta.

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  2. Hola Eitán,
    Me ha parecido un relato magnífico. Incluso me ha parecido ver una crítica a los plenos parlamentarios actuales. El párrafo con que despiertan a Alicia me parece sublime sobre todo cuando se hace referencia a "una voz clara como un teorema bien demostrado" y al hecho de que un pais olvide "cómo sumar fracciones sin declararse la guerra", alusiones bien claras y fáciles de entender de una situación (no me refiero a nombres). Lo peor de todo es que hay una tendencia a pensar que se puede cambiar todo gracias al sufragio universal y eso si que son teoremas de catetos.
    Un saludo.

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    1. Hola, LUFERURA.

      Gracias por el comentario. Has entendido perfectamente el fondo de lo que quiero decir. ¡Sí, iba por ahí la crítica! Hacia cosas que empiezas a ver y que uno piensa: "esto puede derivar en un absurdo infinito". Me tentó poner nombres, pero al final intenté no referirme a nadie ni a ningún partido en concreto. Solo es una exageración de una posible dirección en la política.

      Un abrazo fuerte.

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  3. Hola Eitán, cuando terminé de leer tu relato, me pareció estar viendo la última sesión del Congreso retransmitida por el noticiero estatal. ¡Igual de intrincada! Inservible para llegar a resoluciones inteligentes y útiles para el bien de la comunidad. Has llevado la ironía al summum . Aunque lamentable en su aspecto realidad. ¡Duro trabajo va a tener Alicia al volver a la realidad! Yo creo que se va a arrepentir y va a pedir otro lapso de sueño sanador.
    ¡Felicitaciones por la ocurrencia! Un abrazo de Marlen

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    1. Hola, Marlén.
      Al paso que vamos, ¡es el Congreso del futuro! Alicia lo va a tener complicado al volver a la realidad, y quizá eche de menos el sueño.
      ¡Gracias por leerlo y comentarlo!

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