Pin0ch0 3D: NIR (Parte 4 de 4)

Una historia donde la resina fotopolimérica guarda memoria y un chip NPU de inferencia rápida aprende a soñar.

📖 Parte IV de IV — Epílogo.
El encuentro entre el amor finito y la verdad de un imposible hecho realidad.

🔒 Cuento registrado en Safe Creative. Todos los derechos reservados.

EPÍLOGO: LA MAÑANA DE NAVIDAD

La luz del amanecer entraba por las ventanas. Gepeto se despertó y se levantó de su cama. Algo le había despertado. Un sonido en el piso de abajo. El árbol parpadeaba con luz tenue; los regalos seguían intactos bajo sus ramas. Pin0ch0 estaba de pie junto a la ventana, mirando hacia la calle.

El muñeco se volvió. Sus LEDs azules brillaban con una calidez que Gepeto no había visto antes.

Gepeto se rio.

Pin0ch0 se tocó la nariz, ahora notablemente más larga que el día de su activación.

El muñeco fue hasta el árbol y recogió uno de los paquetes envueltos. Ese paquete no estaba la noche anterior. Se lo entregó a Gepeto.

Con manos temblorosas, Gepeto desenvolvió el regalo, que no estaba perfectamente envuelto. Dentro había un pequeño objeto impreso en 3D. Un corazón. No era perfecto. Tenía capas visibles, una grieta leve en el centro y una textura rugosa.

Gepeto lo tomó con temblor.

Gepeto apretó el corazón imperfecto contra el suyo.

Pin0ch0 inclinó la cabeza.

Se miraron. Y por primera vez, Gepeto no sintió que estaba solo. Fuera, la llovizna cesó. Un rayo de sol —el primero en días— se abrió paso entre las nubes. Pin0ch0 apagó sus LEDs. No hacía falta luz.

Gepeto lloró. No pudo evitarlo. Abrazó a Pin0ch0 y lloró contra la resina fría de su hombro.

Gepeto recogió el regalo para Pin0ch0. Era un libro: una edición ilustrada de Pinocho de Carlo Collodi.

Pin0ch0 abrió el libro cuidadosamente, examinando cada ilustración.

Pin0ch0 lo pensó durante un momento.

Pasaron el resto del día de Navidad en paz. Comieron —bueno, Gepeto comió mientras Pin0ch0 observaba y hacía preguntas sobre sabores que nunca podría experimentar. Vieron películas navideñas. Se rieron con los momentos divertidos. Lloraron con los momentos tristes. Pin0ch0 hacía preguntas sobre cada escena, queriendo entender cada matiz de cada interacción. Leyeron partes de Pinocho en voz alta, haciendo comentarios sobre las diferencias entre el cuento y su propia experiencia.

A media tarde, el teléfono de Gepeto volvió a sonar. Esta vez era una videollamada. Su hija Ana y sus dos nietos aparecieron en la pantalla.

Gepeto habló con ellos durante media hora, poniéndose al día, escuchando historias de los niños. Pin0ch0 permaneció fuera del encuadre de la cámara, observando.

Cuando la llamada terminó, Gepeto miró a Pin0ch0.

Gepeto sintió como si le hubieran dado una bofetada.

Los LEDs brillaron con una tristeza que no debería ser posible en circuitos de silicio.

Gepeto se derrumbó en su sillón.

Se quedaron en silencio durante un largo rato, mientras las luces del árbol de Navidad parpadeaban suavemente. Finalmente, Gepeto habló:

Gepeto lloró de nuevo, pero esta vez asintió.

Pin0ch0 se acercó y, torpemente, intentó limpiar las lágrimas de Gepeto con sus dedos de resina.

Los LEDs parpadearon, calculando.

Pin0ch0 fue hacia el árbol y cogió otro paquete. El segundo regalo de Pin0ch0 para Gepeto era más extraño: una pequeña caja que contenía un chip. Pero no era el chip NPU. Era algo diferente. Una simple memoria USB.

Gepeto sostuvo el pequeño chip como si fuera el objeto más precioso del mundo.

Casi a medianoche, cuando Gepeto estaba a punto de irse a dormir, Pin0ch0 le detuvo.

Gepeto abrazó al muñeco una vez más.

Afuera, A Coruña dormía; no llovía. Las luces navideñas de la ciudad parpadeaban en la oscuridad. Y en una pequeña casa en las afueras, un anciano ingeniero y su hijo imposible se quedaron de pie junto a un árbol de Navidad, unidos por algo que no debería existir pero existía de todas formas.

Amor. Real, verdadero, imposible amor.

Y en el pecho de Pin0ch0, el chip NPU brilló con una luz azul constante, sin glitches, sin errores, sin contradicciones. Por primera vez desde su activación, estaba completamente en paz. Había encontrado su propósito. Había encontrado su verdad. Había encontrado su hogar.

Pin0ch0 3D: NIR
Escrito por Eitán el Mago
Epílogo: La mañana de Navidad
🔒 Cuento registrado en Safe Creative. Todos los derechos reservados.

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