Silbido (Microrrelato)
La luz del amanecer derramándose por el cañón del Sil le corta el aliento a uno.
En primavera el río baja furioso con el deshielo. Tres perros oscuros ladran. Cazador, Matador y Devorador. No son mascotas. Son trabajadores. Mantienen los jabalíes lejos de las cepas de mencía.
Los dos hermanos los entrenaron atando animales heridos a un árbol. Primero conejos. Después animales más grandes. Después perros viejos. El que dudaba recibía un palo y pasaba dos días sin comer. Aprendieron rápido.
Julio, el hermano pequeño, siempre supo que la viña era una boca abierta.
Se endereza, se lleva las dos manos a la cintura y sorprende a Menua mirándole con los ojos entrecerrados, acariciándose el labio inferior, y sabe que también se está haciendo preguntas.
Llega el otoño. Con él, la vendimia y la calma del río.
Menua pisa mal y cae del bancal. Rueda diez metros por la ribera abajo hasta quedar atrapado entre dos parras.
Julio lo escucha. Silba.
Las tres sombras negras corren. No necesitan ladrar.
Julio baja sin prisa, con las manos en los bolsillos.
Se oyen más gritos. Después nada.
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Hola, esa mezcla de paisaje salvaje y violencia contenida en tu micro, donde la Ribeira Sacra se convierte en una boca abierta y hambrienta, y donde el gesto más aterrador no es el ataque de los perros, sino la calma de Julio al silbar y guardar las manos en los bolsillos. Sabes que me llamó especialmente la frase "La lealtad se roba con un silbido", que condensa toda la crudeza del desenlace, y la manera en que integraste la línea del concurso (lo de Menua acariciándose el labio inferior) para convertir la mirada entre los hermanos en el nudo silencioso del relato. Enhorabuena por un texto que se queda resonando como un eco en los cañones gallegos. Abrazos virtuales desde Venezuela.
ResponderEliminarHola, Raquel.
EliminarGracias por un comentario tan atento y tan bonito.
Tus palabras se quedan conmigo.
Un abrazo grande.
Un micro potente que golpea al leerlo y te deja con la historia revoloteando en los recovecos del cerebro. Te felicito por lograr ese efecto. Por otro lado, decirte que de adolescente leí el libro que mencionas. "El Druida" me gustó mucho y me hizo volar a tiempos pasados. Creo que fue uno de los libros que me marcó para que me gustara asomarme a la historia. Los druidas, como clase sacerdotal que guiaban a los celtas, me parecieron súper interesantes. Sobre todo el respeto y comunión que tenían con el mundo natural.
ResponderEliminarUn gran micro. Abrazo fuerte.
Hola, Ana.
EliminarMe alegra mucho que el micro te haya gustado. El druida lo leí también hace tiempo y me atrapó por la temática. El mundo celta siempre me ha llamado la atención; es verdad que queda poca información de aquella civilización, pero esa conexión con Gaia y con lo natural es indudable.
Gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte.
Tremendo, Eitan. Un relato cargado de rencores y una violencia latente que no se explicita pero se siente desde el comienzo. Has logrado ese efecto de maravilla, dejando intuir una historia familiar muy oscura. Genial tu micro.
ResponderEliminarHola, Marta.
EliminarEn un micro no se puede desarrollar una problemática compleja de trasfondo, pero espero haberla insinuado bien. A veces lo que no se dice pesa más que lo explícito.
Muchísimas gracias por tu comentario.
Un abrazo fuerte.
Me encantó. Esa transicion de descripcikn bucolica a tragedia de la españa profunda, a partir de un simple silvido. La naturaleza salvaje haciendo salvajes a sus ocupantes.
ResponderEliminarAbrazooo
Hola, Gabiliante.
EliminarSolo se necesita un gesto mínimo, un silbido en este caso, para revelar lo que lleva tiempo fermentando debajo. Me alegra que te gustara, y muchas gracias por comentar.
Un abrazo fuerte.
Hola Eitan, un relato sobrecogedor, al que no le falta de nada.Lo salvaje y la lucha por la tierra que no entiende de lazos ni de sangre. Bien escrito.Un abrazo.
ResponderEliminarHola, Ainhoa. Muchas gracias por tus palabras. La lucha por las herencias en algunas familias suele pesar más que cualquier lazo.
EliminarUn abrazo fuerte.
Hola Eitan! Tu relato me ha dejado helada de terror al imaginar la escena, pero me ha encantado a partes iguales. Como se puede explicar tan bien en tan pocas líneas! Te felicito! Un abrazote!
ResponderEliminarMuchas gracias, de verdad. Un abrazote.
EliminarHola, Eitán. Me has dejado con esa mano en la boca ante la crudeza de esta historia, de rencores nacidos de una vida dura y la esperanza de poder cambiarla truncada contra la tozudez de quien no quiere. En cuanto al orden, lo veo válido. O como decía Groucho Marx, yo tengo unos principios, pero si no te gustan tengo otros , jejeje. Además, ese inicio calza más con la historia, nos mete de lleno en el ambiente y ayuda a visualizar la escena.
ResponderEliminarMuchas gracias por el aporte y un fuerte abrazo
Hola, Pepe. A mí también me encanta Groucho, siempre tiene una frase para cada ocasión. Me alegra mucho que hayas sentido esa mezcla de crudeza y terquedad; en tan pocas líneas el lector tiene que poner mucho de su parte. Muchas gracias a ti por organizar el reto y por pasarte a comentar.
EliminarUn abrazo fuerte.
Excelente relato. Me has dejado boquiabierto. Lo has bordado. La intriga del comienzo se afianza a lo largo del texto para terminar con ese final que uno adivina respirándolo en el aire.
ResponderEliminarUn saludo.
Muchas gracias, Josep. Me alegra mucho que te haya gustado. Un placer tenerte por aquí.
EliminarUn saludo.
Fuertecito. Me encantó la atmósfera rural y lo inquietante de los animales. Incide en las entrañas del campo profundo y ese tópico de las herencias mal heredadas. Un abrazo y gracias.
ResponderEliminarGracias, Fernando. Cazador, Matador y Devorador dan lo que prometen; quizá no todo, quizá podría haber sido más explícito, pero ni el reto lo permitía por longitud, ni había necesidad.
EliminarUn abrazo fuerte.
Hola, Eitán
ResponderEliminarQué historia tan dura y qué bien la has narrado. He podido ver a los tres perros y los dos hermanos en todo momento. También he podido sentir el desacuerdo entre Menua y Julio, un desacuerdo que se transforma en odio y que nos conduce al terrible desenlace.
¡Un abrazo!