The Chaldean account of Genesis: El relato caldeo del Génesis
Hoy, en la Biblioteca Prohibida, traemos un texto muy especial. Un libro que lleva ciento cincuenta años esperando su primera traducción al castellano. Lo compartimos en inglés porque, al parecer, alguien nunca quiso que lo leyerais en vuestra lengua.
Una nota personal antes de empezar: estoy trabajando duramente en un proyecto grande que me tiene muy ocupado, así que subiré menos relatos pequeños durante una temporada. Seguiré subiendo cositas cuando pueda. Disfrutad del verano.
Este texto ha sido investigado por mí y elaborado con ayuda de IA.
El autodidacta que desenterró el origen del mundo
En 1876, un hombre llamado George Smith publicó un libro que sacudió los cimientos de la Inglaterra victoriana. No era académico ni teólogo. Era grabador de oficio, autodidacta por vocación, y había pasado sus horas libres en el Museo Británico hasta convertirse en el mejor lector de escritura cuneiforme de su época.
The Chaldean Account of Genesis recopilaba sus traducciones de tablillas halladas en Nínive. Y lo que contenían esas tablillas resultaba perturbadoramente familiar: una creación del mundo, un diluvio universal, una torre que llegaba al cielo. Los mismos temas que el Génesis. Escritos siglos antes.
El escándalo
El libro fue inmediatamente un bestseller, y su éxito se debió precisamente a la incomodidad que generaba. Smith demostraba que los relatos bíblicos no eran originales, sino versiones monoteizadas de mitos mesopotámicos mucho más antiguos.
Dos bandos se enfrentaron de inmediato. Los creyentes vieron en las tablillas una confirmación de la veracidad histórica de la Biblia. Los escépticos las usaron para argumentar que el Génesis era una copia de leyendas paganas. Nadie permaneció indiferente.
El propio Smith era consciente de que su trabajo era incompleto. En la introducción advierte que las tablillas estaban fragmentadas y que muchas conclusiones eran aún imposibles. Pero el deseo popular de ver esas traducciones era tan grande que decidió publicarlas de todas formas. Sabía que estaba abriendo una puerta que no podría cerrarse.
Ciento cincuenta años de silencio en castellano
Y aquí llega el dato que más debería inquietaros: The Chaldean Account of Genesis nunca ha sido traducido al castellano. Ni en 1876, ni en las reediciones posteriores, ni hoy. Sigue sin existir una versión en español.
Las razones oficiales son comprensibles: la asiriología era un campo británico y francés en el siglo XIX, España no tenía especialistas en lenguas mesopotámicas, y cuando los tuvo en el siglo XX, la obra de Smith ya era considerada una reliquia con interpretaciones superadas.
Pero hay otra lectura posible, y menos cómoda.
España en 1876 no era Inglaterra. Era un país donde la Iglesia Católica mantenía una influencia editorial y cultural que no tenía equivalente en el mundo anglosajón. Un libro que ponía en entredicho la originalidad del Génesis, que sugería que Noé era la versión hebrea de un rey sumerio llamado Utnapishtim, que presentaba la creación bíblica como una adaptación de mitos paganos anteriores, era un libro que ningún editor católico iba a publicar sin consecuencias. Y los editores que no eran católicos tenían mercados demasiado pequeños para asumir ese riesgo.
El silencio no siempre es olvido. A veces es una decisión.
Cuando en el siglo XX España empezó a tener asiriólogos, nadie rescató a Smith porque académicamente ya estaba superado. Pero eso no explica por qué tampoco existe una edición histórica, un facsímil comentado, una traducción con notas críticas que contextualice su importancia. Otros países lo han hecho. En castellano, el vacío persiste.
Lo que se gana y lo que se pierde
Las traducciones modernas de los mitos mesopotámicos son más precisas. Hoy conocemos el sumerio, el acadio, el hitita. Tenemos miles de tablillas más. Sabemos que estos textos no son precursores del Génesis sino obras con su propia lógica: cosmogonía, ciclos agrarios, realeza divina.
Pero con Smith se pierde algo que no tiene sustituto: la frescura del descubrimiento. Era el primero en hacer accesibles estos mitos al gran público. Su entusiasmo, su sensación de estar desenterrando los orígenes de la humanidad, es irrepetible. Las traducciones académicas modernas llegan cargadas de aparato crítico. Smith llegaba con los ojos abiertos.
Y hay algo más que se pierde: el contexto de cómo estos textos impactaron a una sociedad que creía en la literalidad del Génesis. Perder ese impacto es perder parte de su significado histórico.
Por qué está aquí
Smith es una fuente fascinante por lo que representa: el momento exacto en que el mundo antiguo irrumpió en el moderno. No es una traducción fiable para un estudio riguroso hoy. Pero es un documento histórico de primer orden sobre cómo el siglo XIX recibió los mitos mesopotámicos, y es, sobre todo, una obra que ciento cincuenta años después sigue esperando su primera traducción al castellano.
Lo compartimos en inglés porque no tenemos otra opción.
Si alguien sabe por qué, que escriba.
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