Saturno, la puerta entre el mar y el cielo
Ensayo · Simbología & Astrorrumores · Primera parte
Saturno, la puerta entre el mar y el cielo
De Kayyāmānu, el Constante, a Moloch el Rey
Investigando sobre los nombres de los astros en Mesopotamia he encontrado una relación que me llama la atención y, sin que sirva de precedente, en este caso voy a empezar por desvelar el truco del mago: explicar cómo llegué a hilar este razonamiento. Un hablante de una lengua oye palabras de otra y se queda con algo parecido que, al mezclarlo con la suya, adquiere un sentido diferente, o modificado ligeramente si intuye o conoce lo que quiere decir la palabra original.
Con un par de ejemplos se entiende mejor.
Cayo Hueso, en español, pasó al inglés como Key West.
Cuauhnāhuac, en náhuatl, quiere decir «junto a los árboles», y acabó en Cuernavaca, como si hablara de un cuerno de vaca.
Espero que ya se entienda mejor lo que quiero mostrar a continuación, ya que algo parecido pudo pasar con Saturno.
I. El Constante
Los antiguos escribas de Babilonia miraron al cielo y vieron un punto de luz que apenas se movía (para saber más recomiendo leer mi texto: El tiempo esculpido en arcilla). Mientras los demás astros cruzaban la bóveda celeste, aquel punto permanecía casi inmóvil. Unos treinta años tardaba en dar una vuelta al cielo. Eso puede interpretarse como el tiempo de un reinado humano dato que enlazaré más adelante.
Lo llamaron Kayyāmānu (𒀯𒅗𒀀𒀀𒈠𒉡). Traducido del acadio —la lengua de Babilonia—, kayyāmānu(m) significa literalmente «constante, inmutable, duradero». El nombre refleja el lento carácter del movimiento de Saturno respecto a las estrellas.
MUL (𒀯) es el signo cuneiforme para «estrella». En la escritura pictográfica sumeria temprana, se dibujaba como tres estrellas en fila o formando un trébol. El dibujo se esquematizó con el tiempo hasta dar el signo MUL, que en acadio se leía kakkabu, «estrella». En los textos astronómicos se coloca antes de los nombres de estrellas como marcador. Así, MUL.MUL, la repetición del signo, designa a las Pléyades, leído literalmente, «las estrellas».
Con la estrella delante, el nombre aparece escrito en textos cuneiformes como MUL Kayyāmānu, en grafía silábica (ka-a-a-ma-nu). Aparece, por ejemplo, en un texto ritual (LABS 206, rev. 5′–6′) que describe una ceremonia de «levantamiento de manos» (šuilla) ante Marte y, quizá, Saturno.^ Es decir, el nombre de Saturno figuraría ahí como parte de las instrucciones de una plegaria. No es la designación más frecuente, pero figura en los diccionarios de acadio.
El nombre más común para Saturno en los textos astronómicos de época tardía era GENNA (𒋼𒀭𒌉𒁹). Pero también se usaba SAG.UŠ (𒊕𒍑), que significa «el que permanece» y que predomina en textos más antiguos, como los neoasirios. En textos astronómicos del primer milenio a.C., el nombre Kayyāmānu aparece junto a estas designaciones.
II. La Puerta Entre el Mar y el Cielo
La forma estándar de leer una palabra antigua es buscar su raíz, su origen, su historia documentada.
La etimología de Kayyāmānu se relaciona con el adjetivo acadio kayyānu («constante, regular»), y su forma verbal kânu significa «ser firme». Sin embargo, según la explicación de las enciclopedias académicas, este nombre aparentemente proviene directamente de la palabra acadia ginâ («constantemente, normalmente»), y su significado es «el constante».
Pero he utilizado otra forma buscando capas más profundas de significado: la ingeniería inversa del sonido. En este caso, he encontrado algo al escuchar la palabra como la oiría alguien que conociera a medias las lenguas que convivieron en el Creciente Fértil. Pronunciada en voz alta —ka-a-a-ma-nu—, resuena en tres palabras que ya existían en aquellas lenguas, y que encajan sorprendentemente bien:
- KA (𒅗) — En sumerio, la boca, y con su homófono KÁ (𒆍), la puerta. Son dos palabras y dos signos distintos, pero suenan igual y comparten una misma idea: la entrada. El umbral. El punto de paso entre dos espacios.
- YAM (𒅀𒄠) — En semítico occidental, el mar. La misma raíz que en hebreo da yām y que en los textos de Ugarit nombra al dios Yam, el océano primordial. El mar es el borde del mundo.
- ANU (𒀭) — En sumerio, An; en acadio, Anu. El cielo. La bóveda celeste. Y también el dios supremo del firmamento.
Entendido así, Kayyāmānu se convierte en KA-YAM-ANU: la puerta (KA) entre el mar (YAM) y el cielo (ANU). El horizonte.
Por eso vuelvo a lo explicado al principio. No hace falta un filólogo. Un oyente que medio entendiera las lenguas de aquella tierra —el sumerio, el acadio y el ugarítico de la costa— podía oír en Kayyāmānu tres palabras que ya usaba. KA, la puerta. Yam, el mar. Anu, el cielo. Como una especie de lengua franca o esperanto antiguo, hecho de piezas sueltas que cualquiera medio bilingüe podía recomponer. La etimología sigue siendo «el Constante». La otra lectura es la que ese oído podía sacar: el punto exacto donde el océano inferior se encuentra con la bóveda celeste. Saturno no sería un viajero más, sino la puerta misma. El guardián inamovible, el sol de la noche, y adelanto, de nuevo, que es también el rey nocturno.
III. La Estrella de la Verdad y la Justicia
Los textos babilónicos identifican a Saturno con la verdad y la justicia de manera explícita. En la serie léxica ḪAR-ra = ḫubullu (abreviada Hh) encontramos la ecuación:
mulgi.gi = mul kit-tu₂ u me-šar = dSAG.UŠ dUTU
Es decir: «Estrella gi.gi = Estrella de la verdad y la justicia = Saturno, Shamash». Saturno es identificado con Shamash, el dios sol y de la justicia. Y mul kit-tu₂ u me-šar significa literalmente «estrella de la verdad y la justicia».
¿Por qué «Shamash» y no «Saturno»? Porque un halo lunar solo se ve de noche, y de noche no hay Sol. Los propios astrólogos lo aclaran con glosas del tipo «el planeta Saturno es Shamash». Fue el asiriólogo Morris Jastrow quien lo explicó en 1910: Saturno es el «sol de la noche», el representante nocturno del Sol.
IV. El Rey de los Cielos
Saturno también era llamado «la Estrella del Rey». En los informes astrológicos asirios, un astrólogo escribe:
«Saturno es la estrella del Sol, y su interpretación es esta: es favorable para el rey. Saturno es la estrella del rey.»
La asociación de Saturno con el rey y con el Sol se documenta durante el período c. 750-612 a.C. Saturno era llamado MUL dUTU («Estrella del Sol»), y también MUL ša LUGAL («Estrella del Rey»).
V. La Cita Poética
Hay una cita que es pura poesía. En los textos babilónicos de interpretación astrológica, cuando Saturno aparecía dentro del halo de la luna, los escribas anotaban un presagio que era casi un poema:
ina māti kalāmi kitti itamû, māru itti abi-šu kittu itama
«En el país, la verdad será proclamada; el hijo hablará la verdad con su padre.»
En la frase no aparece el nombre de Saturno, ni el de Shamash. El presagio es la consecuencia, no la configuración. Pero la configuración que lo desencadena —Saturno en el halo lunar— remite a Shamash, el dios Sol y de la justicia, con quien Saturno está identificado. Y el mismo presagio se usa también cuando es el Sol el que está en el halo de la luna, o cuando la luna alcanza al Sol (así ocurre, por ejemplo, en el informe asirio SAA 8 493, línea 6). Un informe que ilustra el caso de Saturno es SAA 8 040, titulado «Saturno y Régulo en el halo lunar». La elección de las palabras no es casual. El astro constante, dentro del círculo de la luna, instala la verdad en la tierra, en el lenguaje, en la relación más básica: padre e hijo. La lealtad entre generaciones.
VI. El Rey en Amós
Hay un lugar donde la cadena Saturno–rey–Moloch aparece en un texto real, sin necesidad de juegos de sonidos: el libro de Amós, capítulo 5, versículo 26.
El texto hebreo habla de «Sikkut, vuestro rey» y de «Kiyyûn, vuestra estrella-dios». Los especialistas coinciden en que Kiyyûn es la forma hebrea del nombre babilonio de Saturno, Kayyāmānu, el Constante (así lo recogen el léxico de Brown-Driver-Briggs y la International Standard Bible Encyclopedia). Los masoretas, probablemente, le pusieron las vocales de «cosa abominable» para marcar su desprecio porque no querían ni pronunciarlo. Pero el siríaco conserva Keywân como nombre del planeta. Sikkut, por su parte, se asocia con una deidad asiria —Sakkut, identificada con Ninurta en una lista ugarítica— vinculada también a Saturno.
Aquí viene lo mejor, cuando la Septuaginta, la traducción griega de la Biblia hebrea, tradujo el pasaje «Sikkut, vuestro rey» como «la tienda de Moloch» (en hebreo las letras de ambas lecturas se parecen). El Nuevo Testamento retomó esa versión en Hechos 7:43:
«Antes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc, y la estrella de vuestro dios Renfán, figuras que os hicisteis para adorarlas. Os transportaré, pues, más allá de Babilonia.» (Reina-Valera 1960)
La estrella pasa a llamarse «Rompha» o «Remphan». No se conoce ninguna deidad llamada Remphan, todo apunta a que es un error en la traducción, pero como ocupa el lugar de Kiyyûn, la identificación con Saturno se mantiene En la propia transmisión del texto bíblico, «vuestro rey», Saturno y Moloch quedaron encadenados.
VII. Moloch, el Rey que Devora
El nombre Moloch (hebreo Mōlek) deriva de la raíz semítica *m-l-k*, que significa «rey». La raíz es la misma que da melek, «rey» en hebreo. En origen, Moloch sería un título divino: «el rey». A partir de ahí, el término se ha usado para cosas distintas que conviene no confundir.
¿Dios o sacrificio? Aquí hay dos posturas enfrentadas. La tradicional, defendida por autores como Heider y John Day, sostiene que Moloch era un dios del inframundo al que se ofrecían niños. La de Otto Eissfeldt, desde 1935, propone que molek no era una deidad sino un tipo de sacrificio, un concepto ritual. El debate sigue abierto.
¿Por qué decimos Moloch? Los masoretas, los escribas que vocalizaron el texto hebreo, le pusieron a mlk las vocales de bosheth, «vergüenza», para marcar su desprecio por el culto que el nombre designaba. Por eso se lee Mōlek y no Melek. La forma «Moloch» que usamos en español no viene directamente del hebreo, sino del griego de la Septuaginta: Μολόχ (Molókh), que pasó al latín como Moloch y de ahí a las lenguas modernas.
Seguirá en la segunda parte con el periplo de Saturno a través de las civilizaciones mediterráneas.
^ Hoy se lee ese pasaje como el adverbio «constantemente», no como el planeta; una edición anterior lo daba como Saturno, con interrogante. No estoy de acuerdo: en una plegaria ante los planetas, que la palabra signifique a la vez «constantemente» y «el Constante» me parece un juego propio de quien domina el sistema. Es mi lectura.
Fuentes consultadas
Hunger, H., Astrological Reports to Assyrian Kings (State Archives of Assyria 8), Helsinki, 1992.
Parpola, S., Letters from Assyrian and Babylonian Scholars (State Archives of Assyria 10), Helsinki, 1993.
van der Sluijs, M. A., «Saturn as the "Sun of Night" in Ancient Near Eastern Tradition», Aula Orientalis, 31 (2013), pp. 279–308.
Jastrow, M., «Sun and Saturn», Revue d'Assyriologie et d'Archéologie Orientale, 1910.
von Soden, W., Akkadisches Handwörterbuch, Wiesbaden, p. 420; The Assyrian Dictionary of the Oriental Institute of the University of Chicago, vol. K, pp. 36–38 (kajjamānu); Gössmann, P. F., Planetarium Babylonicum, Roma, 1950, p. 333.
State Archives of Assyria Online (SAAo/ORACC), ediciones de SAA 8 040 y SAA 8 493 a partir de Hunger (1992).
All Skies Encyclopaedia (ase.exopla.net), entradas «Kayyamānu(m)» y «KA».
Dictionary of Deities and Demons in the Bible, Brill, entrada sobre Kiyyûn (Kaiwan).
Un ejercicio de simbología especulativa, por Eitán el Mago

Muy interesante tu enfoque filológico y hasta dónde te lleva. Más que magia, parece un paper para una revista científica, con la suficiente inteligencia para abrir más interrogantes de los que resuelve. Lo de Saturno como «el Constante» tiene una base histórica, pero el salto a la puerta entre el mar y el cielo es donde empieza tu propio juego de asociaciones. Y esa cadena que acaba uniendo al astro con el rey y Moloch deja ganas de ver por dónde continúa tu viaje en una probable segunda parte.
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